Producción nacional de café
Juan Fernando Betancourt

En las verdes montañas de Loja, específicamente en el místico valle de Vilcabamba, Juan Fernando Betancourt ha encontrado su propósito y su pasión: el café. Como joven caficultor y emprendedor, se ha dedicado a cultivar una de las variedades más apreciadas en el mundo, el café arábica. Su plantación, rodeada de un entorno natural exuberante, sigue prácticas 100% orgánicas que respetan el medio ambiente y garantizan un producto de la más alta calidad.

Juan Fernando no es solo un productor de café; es un entusiasta de la cultura cafetera. Su amor por este grano lo llevó a fundar Coatis Coffee Shop, un acogedor café ubicado en el corazón de La Floresta, en Quito. Este espacio no solo es un lugar para disfrutar de una taza de café excepcional, sino también un punto de encuentro para aquellos que buscan aprender, compartir y experimentar el arte detrás de una buena taza.
Como anfitrión en Coatis Coffee Shop, Juan Fernando es conocido por su carisma y amabilidad. Siempre está dispuesto a conversar con sus clientes, guiándolos a descubrir los matices y secretos del café. Con una energía contagiosa, se toma el tiempo para explicar cada detalle, desde el proceso de cultivo hasta la forma correcta de degustar un buen café. Para él, el café es mucho más que una bebida; es una experiencia sensorial, una conexión con la tierra y una expresión de creatividad.
Su café, completamente orgánico, es una celebración de los sabores auténticos de la tierra ecuatoriana. Cada grano es tratado con cuidado y respeto, desde su cultivo en las montañas hasta su tostado en La Floresta. En cada taza que sirve en Coatis Coffee Shop, Juan Fernando comparte no solo un café de calidad excepcional, sino también una historia de esfuerzo, pasión y conexión con la naturaleza.
Mayra Argüello
Mayra Argüello es una caficultora apasionada y dedicada, propietaria de una plantación de 1200 cafetos situada en Palora, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana. Su finca se caracteriza por aprovechar al máximo el entorno amazónico. En este paraje de vegetación exuberante y clima variable, Mayra cultiva un híbrido de café conocido como castilla, una variedad que combina lo mejor de dos mundos: la resistencia y adaptabilidad del Robusta y la exquisita calidad de la variedad Arábica.
La genética del Robusta es clave para el éxito de los cafetos en este entorno. Esta variedad aporta una notable tolerancia a los suelos arcillosos, frecuentes en la región, y una mayor resistencia frente al clima cambiante de la Amazonía, que se caracteriza por lluvias intensas, alta humedad y oscilaciones de temperatura. Sin esta fortaleza, las plantas de café tendrían dificultades para prosperar en estas condiciones desafiantes.
Por otro lado, la genética arábica juega un papel fundamental al aportar una calidad sensorial excepcional a los granos producidos en la finca. Esta genética otorga al café notas frutales únicas, que son apreciadas tanto por expertos catadores como por los amantes del café de especialidad. Gracias a estas cualidades, el café de Mayra no solo destaca por su capacidad de adaptación, sino también por su perfil aromático y de sabor, que captura la esencia misma de la Amazonía.



Mayra no solo cultiva café, sino que también trabaja con dedicación para fomentar prácticas agrícolas sostenibles, buscando proteger el delicado equilibrio del ecosistema amazónico. En su finca, se enfoca en preservar la biodiversidad local, utilizando técnicas que respetan el entorno y garantizan la calidad de su cosecha. Además, Mayra está comprometida con el desarrollo de su comunidad, compartiendo conocimientos y promoviendo el café como una oportunidad de crecimiento económico para la región.
El esfuerzo y la visión de Mayra Argüello han hecho de su plantación un ejemplo de cómo es posible producir café de alta calidad en condiciones poco convencionales, logrando un equilibrio entre sostenibilidad, innovación y el respeto por la naturaleza. Su café no solo es un producto, sino un reflejo del espíritu de la riqueza cultural de la Amazonía.



Por el interesante perfil de Mayra, se le ha realizado una entrevista para conocer más sobre su amor por el café:
¿Cómo conecta su producción con consumidores en La Floresta?
Son una comunidad más cercana a los productores con mayor conciencia social.
¿Qué la inspiró a dedicarse al cultivo de café?
Me inspiró primero en poder ofrecer un producto saludable y sostenible, el café primeramente fue parte de un experimento.
¿Cuáles son las características principales del café de Palora?
Es una café orgánico, tiene un aroma amazónico: nos traslada a la Amazonía.
¿Qué variedades de café cultiva en su finca?
Se cultiva la variedad Castilla.
¿Cómo selecciona las semillas para plantar?
Nosotros germinamos las plantas de café.
¿Qué métodos utiliza para garantizar una cosecha de calidad?
Cosechamos la cereza cuando está listo.
¿Cuál es el proceso después de la cosecha?
Hacemos selección del café en la planta.
¿Cómo influye el clima de Palora en el sabor del café?
El clima y el ser una tierra volcánica influye mucho en los cultivos de cafe.
¿Qué desafíos enfrenta al ser productor de café?
Los costos, la mano de obra y muchas veces trabajar en armonía con la naturaleza.
¿Cómo promueve el consumo de café local?
Hemos tratado de que los productores empiecen con café, cambiando el giro de negocio de la pitahaya.
¿Qué significa para usted el café más allá de un negocio?
Es un aprendizaje permanente; para mí ha sido una conexión con la tierra y mis raíces.


