Barismo y baristas
Ricardo Mayorga

Hace apenas seis meses que inicié mi camino como barista, aunque mi relación con el café de especialidad comenzó en 2019. Fue en ese entonces cuando el café se ganó un lugar especial en mi vida. Tomé un curso con Norberto Vásquez, de Cabra Negra, que me abrió las puertas a la industria cafetera. Ese momento marcó el inicio de un viaje lleno de aprendizaje y pasión, donde descubrí que el café es mucho más que una simple bebida.
Para mí, el café es la bebida social por excelencia, incluso más que el alcohol. Tiene el poder de unir a las personas, de dar energía y, a veces, incluso de cambiarte el día. Es una conexión entre individuos y culturas, una experiencia que va más allá de lo que contiene la taza.
Ser un buen barista requiere pasión y atención al detalle. Las cosas pequeñas, esas que a veces pasan desapercibidas, tienen un gran impacto. Y para que te importen, realmente debes amar lo que haces. Creo que esta pasión es lo que me impulsa a mejorar cada día y a buscar la perfección en cada taza que preparo.
Mi bebida favorita para preparar, cuando se trata de espresso, es un Flat White. Sin embargo, si tuviera que elegir algo que realmente represente tanto al café como a mí, sería un V60. Este método permite resaltar los sabores únicos del café y refleja la dedicación y el cuidado que pongo en mi trabajo.

Siempre he creído que uno come primero con los ojos. Aunque el sabor es, sin duda, la parte más importante de una bebida, la presentación visual complementa y eleva la experiencia. Nunca debemos olvidar ese aspecto, porque también cuenta una historia y crea una impresión duradera.
La interacción con los clientes también juega un papel fundamental en mi trabajo. La amabilidad y el servicio pueden cambiar por completo la experiencia de un cliente, tanto como lo haría una buena o mala taza de café. Por eso, creo firmemente que el servicio al cliente y la comunicación efectiva son esenciales. Al final del día, el café es una excusa para conectar con las personas.
Trabajar como barista en La Floresta es una experiencia única. Es un lugar vibrante y lleno de vida, pero también muy competitivo. Las cafeterías que logren ofrecer una experiencia exclusiva y un producto excelente serán las que propaguen el café de especialidad y el barismo como algo cada vez más importante. Este entorno competitivo incluso motiva a las cafeterías tradicionales a capacitar mejor a sus baristas, lo que eleva el nivel general de la industria.
Para mí, ser barista en La Floresta significa convivir con un ambiente cambiante, lleno de personas, situaciones y negocios diversos. Es un lugar donde nunca te aburres, donde cada día trae algo nuevo y desafiante. Y aunque el camino apenas comienza para mí, siento que este viaje ya está lleno de significado, aprendizaje y oportunidades para crecer.



Esteban Herrera

¿Cuánto tiempo lleva siendo barista?
5 años.
¿Qué lo inspiró a convertirse en barista?
El dar a conocer el buen café que tiene Ecuador.
¿Dónde recibió su formación como barista?
Escuela de barismo.
¿Qué significa el café para usted, más allá de la bebida?
Es una experiencia en sabores.
¿Qué habilidades cree que son esenciales para un buen barista?
La creatividad es una habilidad importante y el transmitir la importancia de tomar un buen café.
¿Cuál es su bebida favorita para preparar?
Espresso.
¿Qué tan importante es la presentación visual de una bebida?
Muy importante la visión: con ella conseguimos transmitir el conocimiento en la preparación.
¿Qué papel juega la interacción con los clientes en su trabajo?
Importante; con ellos conseguimos que el cliente se informe sobre el café y la experiencia que vive al momento de prepararlo.

