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Casas que guardan historia: el patrimonio arquitectónico de la Floresta

La Floresta, llamada la mariposa por el diseño urbano del barrio que se asemeja a tal insecto visto desde arriba, es descrita por sus vecinos como un barrio de arte y cultura, lugar de reunión para la creación e impulsor de políticas públicas para cuidar del patrimonio cultural arquitectónico de la ciudad. La Floresta y sus casas patrimoniales fueron declaradas patrimonio cultural de bienes inmuebles por el Instituto Nacional de Patrimonio, en el 2021. 

Acompáñanos a conocer esta histórica puesta en escena de la arquitectura


Fotografía por: Daniel Boada

Legado Cultural de las casas patrimoniales de La Floresta

El patrimonio cultural de bienes inmuebles (arquitectura de casas), muestra a través del diseño, estructura y material de construcción, los valores y creencias de una determinada época, una herencia histórica que nos permite conocer la identidad urbana de un lugar. 

La arquitectura de una ciudad edifica su estilo urbano: los estilos arquitectónicos son la raíz que moldea a la construcción. A través de los años, los estilos han evolucionado con diferentes características desde el barroco al art deco.  

Inés del Pino, académica y arquitecta, menciona que en Latinoamérica ningún estilo se dio naturalmente: llegaron como reciclaje de la inspiración europea y los obreros constructores le dieron características propias de la región, gracias a la libertad artística de los arquitectos encargados. Los estilos arquitectónicos aparecieron en La Floresta por la influencia de habitantes extranjeros en el sector. 

La Floresta, el barrio que siempre florece, en 1945 se convierte en parroquia urbana a través del proceso de urbanización que estuvo a cargo del arquitecto Guillermo Jones Odriozola, según el Comité Pro-mejoras del barrio. El arquitecto Ordiozola trabajó en la modernización de Quito y tenía interés en consolidar un urbanismo basado en el fortalecimiento de los espacios públicos; es decir, comunidades barriales independientes y autosuficientes con acceso a espacios verdes seguros, lo que le permitió seguir la estructura tradicional de una ciudadela quiteña en La Floresta, empezando en la pileta y construyendo todo a su alrededor.   

Las casas patrimoniales de La Floresta actualmente están ocultas tras cableado eléctrico, hierba y grandes árboles, algunos también patrimoniales. Se encuentran en mitad de altos edificios, tratando de preservar lo que se ha querido cotizar. Amira Pérez, presidenta del Colectivo de La Floresta, dedicado a preservar el barrio, comenta que las casas patrimoniales resaltan el trabajo cultural y artístico que se hace en el vecindario.

Las formas de cuidar el patrimonio

En el catálogo del Instituto Nacional de Patrimonio se puede encontrar la ubicación de estas casas: aquí mostramos algunas de las más representativas.

El pasado necesita de un tratamiento específico para su buen cuidado, la preservación de casas patrimoniales es una labor de paciencia y compromiso de restaurar la historia con criterio y materiales apropiados para cada bien inmueble. El Instituto Nacional de Patrimonio (INPC), confirma que el cuidado de las casas patrimoniales es obligación de los dueños. Sin embargo, los propietarios mencionan que, al tener que seguir una línea de construcción especifica, preservar los inmuebles patrimoniales se vuelve complicado, porque la mayoría de ellos son adultos mayores que sienten al patrimonio como una carga.     

Recorrer La Floresta y cautivarse con sus casas patrimoniales es toda una experiencia: en cada pasaje, calle o avenida, si se levanta la vista y se pone atención, se puede apreciar algún tejado diferente que llamará la atención, son las casas patrimoniales a las que los vecinos cuidan para que La Floresta no pierda su encanto y expanda sus alas, cual mariposa, para seguir progresando.  

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